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M ö T L E Y C
R ü E
Mil demonios
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- ¡El circo llegó a la ciudad! Mick Mars y
Tommy Lee, con y a por el todo, sin dar o pedir perdón; con giras, festival propio y el
gran Saints Of L.A. Ladies and gentlemen, welcome to the show!
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- «Es excitante ¿Qué otra cosa puedo decir después de casi
diez años sin un disco de estudio? Es nuevo, y está bueno. Tocar los temas de siempre,
los clásicos, nos encanta; pero todavía tenemos mucho jugo. Estamos bombeando y
bombeando, todo es muy estimulante; ojalá que la gente que escuche Saints Of Los Angeles
sienta lo mismo que nosotros. Estamos muy contentos con la repercusión, inclusive entre
los chicos jóvenes; aunque sea un arma de doble filo... El hecho de que somos una mala
influencia siempre está vigente ¡Y también está eso de que un chico, para comprar un
disco, le tiene que pedir plata al padre! Pero está todo bien. Las cosas cambiaron, y
tratamos de ir más o menos de la mano. Antes dependías de la radio ¿Y quiénes escuchan
radio hoy? No quiero decir que sea algo muerto, pero... Hoy tenés que estar en el
soundtrack de juegos, celulares, I-Tunes, colarte en Myspace; en eso estamos...». Tommy
Lee.
- «¿Qué siento al tocar para dos generaciones? No sé, es
raro... Ver a tipos de mi edad con sus hijas adolescentes en los hombros, según el día,
me hace sentir más viejo o más joven. Y observar a chicos de siete u ocho años haciendo
los cuernitos gritando "¡Shout at the Devil!" algunas veces es simpático y me
alegra, pero otras me parece deforme y enfermizo. De todas maneras, el saldo es positivo.
Es sinónimo de longevidad, es perdurar; es como decir "ya llegamos" o
"tanto no nos equivocamos"». T.L.
- «Ojalá que el Crüefest dure más que un verano. Desde el
primer Ozzfest que teníamos ganas de hacer algo así, pero sin volver a ser una banda
orgánica era imposible, por más onda o billetes que pusieras encima. Buckcherry, Papa
Roach, Trapt, la banda de Nikki (Sixx A.M.), somos todos amigos así que será una fiesta
arriba y abajo del escenario ¿Qué cosas habrá? Nada raro, lo de siempre, un montón de
locuras; como una excursión al infierno». T.L.
- «Por suerte, esto es lo de siempre, pero distinto...
Nuestros hijos adoran el micro del Tour casi tanto como nosotros lo odiábamos, así que
gracias a ellos le encontramos algo bueno. Gracias a Dios, nos acercaron formas de
diversión diferentes a las otras que conocíamos, como carreras en carritos de golf y
video juegos ¡Tenemos la edad que tenemos, hay cosas para las que ya no estamos! No hay
que quemar etapas, todo llega. Durante el resto del año no podemos ir a ver sus obras del
colegio o agarrarlos de los pelos cuando rompen algo, tenemos que darle a eso de ser
"padres normales" nuestra propia lógica». T.L.
- «Quisimos recuperar la identidad que estaba un poco
escondida; nuestros primeros discos, cosas de los 70 como Sweet y todo eso... Ese gancho,
esa vibración. Esa es la base, sumando después la locura de cada uno. No intentamos
decirles a las bandas nuevas cómo hacer las cosas; simplemente, seguimos haciendo lo
nuestro. Y para darle un extra, más giros, quisimos que estuviera más unificado en lo
conceptual, va todo de la mano de The Dirt (la autobiografía de la banda) y Heroin Diary
(el libro de Nikki): Las peleas en la calle, las duchas heladas, las borracheras sin fin,
despertarse sin saber en qué cama y con qué mujer estábamos, el paso desde el alcohol
hasta la heroína ¡Una banda de Rock en serio! Iba más rápido que ningún otro... Nunca
hubiera imaginado que Nikki escribiera sus memorias de adicto ¡Antes se me hubieran
ocurrido miles de cosas! Ahora nos reimos, pero no fue divertido...». Mick Mars.
- «Si no volvimos antes fue por mi salud: Ya hace cuatro años
de mi operación de cadera. Pero veo el lado positivo: Mi cuerpo está como fundido, de
una sola pieza; el estar rígido me permite concentrarme; quieras o no, toco más que
antes cuando corría y revoleaba mi guitarra como loco. Por ejemplo, los cantantes, si
corren demasiado cantan jadeado o si poder regular bien el caudal de voz. Esto es lo
mismo. No quiero decir que "perfeccioné mi técnica", pero sí le encontré la
vuelta a varias cosas... Me permite pensar más. Y creo que, en verdad, hemos crecido como
músicos». M.M.
- «¿Sabés porqué Mick se mudó a Florida? ¡Por que con
tanto calor y humedad junto se adapta a cualquier gira! Bah, eso es lo que dice; siempre
se jacta de soportar el calor más que el resto de nosotros...». T.L.
- «Con relación a otras veces, estamos más enfocados; no
sólo por las letras, si no también por ir más al punto. Sería algo así: No hablamos
de amor, hablamos de un beso. Es más acerca de vivir el presente, de disfrutar el
instante». M.M.
- «Sé que soy un guitarrista de rock. Y sé que Saints Of Los
Angeles tiene buenos temas; como Down At The Whiskey, Face Down In The Dirt, White Trash
Circus, The Animal In Me o cualquier otro de la lista; pero no podría asegurar cuál es
el emblema de la placa. Y así como no puedo definirme específicamente, tampoco puedo
hacerlo respecto a este disco. No hay un algo específico que defina a Mötley Crüe. Como
músicos, siempre hicimos lo mismo que como personas: Probamos, probamos, y probamos. Hay
cosas melódicas, otras más ruidosas, otras románticas y otras con solos salvajes.
Cambiamos, pero nos sentimos tan libres como el primer día». M.M.
- «La otra vez nos preguntaron si me molestó no haber estado
en el chart de 100 mejores canciones de guitarra que hizo la Rolling Stone, pero nuestras
pretensiones nunca pasaron por ese lado. En los 80, los guitarristas que no habían estado
en el GIT o en Berklee tenían cero crédito; y eso se mantiene así a pesar de que ahora
hay una especie de revaloración de lo crudo ¡Y si es por eso, estamos al tope! ¿Quién
ríe último? Que yo sepa, Clapton y Hendrix no fueron a ninguna academia, y para mí
están en lo más alto ¡La única forma de llegarles cerca será cuando estemos muertos y
quizá seamos leyenda!». M.M.
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